SPA Refugio de perros en libertad

SPA Aix en Provence

Si vives en Aix en Provence o en los alrededores y estás planteándote adoptar un perro, te aconsejo encarecidamente que visites la SPA (siglas de Sociedad Protectora de Animales).

-Primero porque adoptar es siempre la mejor opción antes que comprar un perro. Entre todas las razones que no trataré aquí, la mejor es que das una segunda oportunidad a un animal abandonado.

-Segundo porque te van a  aconsejar sobre el mejor perro que se adapte a tus hábitos, experiencia y el motivo por el cual quieras un perro (piensa en que por mucho que te gusten los bulldog si buscan un perro para hacer deporte, ésta raza, claramente no va contigo.O si pasas al día 12 horas fuera de casa, un cachorro tampoco).

– Tercero: El animal te lo dan esterilizado y vacunado, lo cual te quita muchos problemas.

– Cuarto: Si no te decides por uno, puedes ir a conocerlos y a pasearlos para ver si hay feeling entre el perro y tú.

Perro de la SPA Sociedad Protectora de Animales
Más fotos del refugio de perros en libertad

Mi experiencia:

Hace dos años me emperré (y nunca mejor dicho) con la idea de tener un perro. No un perro comprado, ni necesariamente de raza, tampoco tenía porqué ser un cachorro. Simplemente un chucho con quien salir a pasear, jugar y que me diera compañía. Tras muchos meses de informarme y reflexionar, me acerqué a la SPA a unos 20 minutos en coche de Aix en Provence.

Salí de allí medio traumatizada y sin perro: primero por la lástima que me dieron, con esos ojos de pena pidiéndote que les llevaras con ellos, pese al buen trato que allí reciben (es un refugio de perros en libertad, no viven en jaulas como lo hacen las perreras) necesitan el amor y cariño de alguien que les cuide.

Segundo porque alguien del personal de la SPA me aconsejó que si iba a ser la primera vez que tenía un perro lo mejor era que adoptara a uno pequeño y adulto (cuando mi deseo era un cachorro que se convirtiera en un perrazo).

El único perro que me ofrecía (entre los 50 canes que habría allí) era más propio de una señora de 70 años y no me convenció en absoluto así que cabeza gacha,  me marché pensando que seguiría su actualidad en Facebook a la espera de un perro que respondiera a lo que yo buscaba.

Pero tuvo que pasar mucho tiempo hasta que por fin, con motivo de una jornada de puertas abiertas en la SPA volviera a ver “que se cocía por allí”.

Esta vez todo fue muy distinto.

La persona que me recibió me anunció que no tenía porqué adoptar un perro pequeño, que lo importante no era la talla del animal si no su carácter. Y así fue cómo me presentó a Naki, mi cruce de pastor alemán de 3 años que ahora mismo duerme a mis pies.

mi perra Naki
Mi perrucha, Naki.

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