Los pueblos del Luberón

Saigón pueblo del Luberón
Si mi descubrimiento Lugares Maravillosos año 2015 ha sido la isla de Porquerolles, en 2014 fueron  los pueblos del Luberón y de postal colgados de colinas, con callejuelas empedradas, encantadoras plazas y castillos. Sólo se encuentra a 40 minutos en coche de Aix y el viaje entre sus pintorescas carreteras forma parte del encanto. LUBERON1
La mayoría de estos pueblos son tan pequeños que te puedes permitir visitar varios en un día. Normalmente empiezo mi recorrido en Lourmarin, a los pies del Luberón, conocido como uno de los pueblos más bellos de Francia. Luego  hago parada para comer en el pueblo colgante de Bonnieux, mi favorito, donde podrás contemplar unas estupendas vistas de todo el valle desde la vieja iglesia del siglo XII. Después subo a Lacoste, el pueblo en sí no tiene mucho que ver salvo los paisajes incluido el Mont Ventoux desde el castillo que lo domina en el que vivió el Marqués de Sade. 
También puedes ir a Gordes, otro de los pueblos más famosos del Luberón. Lo más llamativo de Gordes es ver el pueblo desde la carretera, es una de las imágenes más bonitas que ofrece la región.
En mi última visita descubrí Saignon cuyo centro alberga una de las plazas más hermosas y de cuento que he visto. Aquí sólo encontramos un restaurante abierto, así que no teníamos elección, pero puedo afirmar que es una opción muy buena. Se llama Bistro L’atelier, se halla en la Place de l’horloge y lo regenta una norteamericana llamada Shannon, homónima del hombre orquesta del restaurante la Cerise sur le Gâteau en Aix en Provence pues se encarga de absolutamente todo y no dudará en pedirte ayuda si está agobiada con el aflujo de clientes y pedidos. Nota: el vino, proveniente de los Vignobles Chasson es para repetir. 

Otro pueblo que añadí a mi reciente recorrido es el pequeño pueblo de Buoux. Personalmente creo que no merece la pena pararse pero sí conducir con calma para admirar los paisajes que lo rodean llenos de acantilados y frondosos bosques.
 
Son pueblos que están plagados de turistas en verano por lo que el otoño y la primavera son las mejores estaciones para visitarlos en calma aunque también te arriesgas a que por  baja afluencia la mayor parte de restaurantes estén cerrados como me ha sucedido las tres veces que he ido, que sólo había una o dos alternativas. No obstante, tengo la suerte de haber tenido una buena experiencia en las tres.
 

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