HEUREUX COMME ALEXANDRE, la mejor fondue de Aix en Provence

fondue queso Savoyard restaurante Heureux comme Alexandre en Aix en Provence
No sé cómo sería de feliz Alejandro, pero después de haber comido aquí, como poco, te quedas  muy satisfecho.

Lo primero que tienes que saber es que aquí uno viene a ponerse gocho. Una fondue no es un plato ligero, sino una comida densa, copiosa y calórica. NO vayas en verano o con calor, sería como meterse un plato judías con chorizo en pleno agosto, sudas sólo de pensarlo, y en este restaurante también vas a sudar aunque haga -5º en la calle o vayas en manga corta; En cuanto te traigan el hornillo para calentar la fondue tus mejillas comenzarán  sonrosarse.
La decoración es original y si te gusta El Principito te encantará este restaurante;  todo el techo está decorado con pinturas del libro y las paredes con antiguos carteles de películas y cuadros de pintores famosos, un batiburrillo curioso.   Aunque un pañito al polvo a las lámparas de araña no vendría mal de vez en cuando.

techo del restaurante Heureux comme Alexandre en Aix en Provence
 El servicio varía mucho dependiendo del día. Entresemana están más tranquillos así que no tardaran mucho en atenderte, aún así te sirven una fuente con ensalada para hacer más amena la espera. En fin de semana la ausencia de un segundo camarero hace eco. Se lo comenté al camarero una vez y me dijo que siempre está solo… no lo entiendo, con lo que deben facturar.
 Pero hablemos de la comida:
En Heureux comme Alexandre proponen varias fondues de distintos quesos y carnes, nosotros siempre pedimos la Savoyard porque lleva vino blanco y nos gusta ese punto ácido en el queso. Si quieres probar además  una de carne a la piedra te lo recomiendo si sois más de tres, sino se te hará demasiado de lo que ya por sí es. Es un poco rollo tener que estar pendiente de la plancha para que no se te quemen los champiñones, la ternera, los pimientos y demás, pero merece la pena. Te traen tanto pan y patatas cuanto quieras, el pan es normalito, pero la patatas asadas con romero o con tomillo (nunca sé qué es), son únicas.
También ofrecen fondues de chocolate, pero aún no he conocido a ningún humano capaz de terminarse una fondue y pedir una de postre. Si conoces a alguien dímelo. Tu paladar te lo agradecerá, aunque tu estómago no. Saldrás rodando y lo más seguro es que esa noche sueñes con elefantes con forma de patata. Pero volverás. Seguro que volverás. Si no te atreves con las reservas telefónicas siempre puedes hacer una reserva en internet:

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