SPA del hotel Aquabella + brunch en el restaurante l’Orangerie

mesa- brunch restaurante l'Orangerie

Terminar la semana en un spa seguido de un brunch es regalarse a lo grande. El placer de dormir el domingo hasta tarde, darse un largo baño y ofrecerle al paladar delicias suena a edén en la tierra. No me lo puedes negar…

En mi búsqueda de experiencias, ocio y buenrollismo por Aix en Provence me enteré de esta “fórmula” que combina la relajación del agua caliente con burbujas seguido de un banquete que ni los reyes.

Ante todo, he de decir que tras mi paso por diversos spas en España e incluso Francia, este spa del hôtel Aquabella me resulta muy básico: una piscina-jacuzzi un poco-bastante sucia en la que eché de menos los chorros masajeadores de otras piscinas que casi equivalen a un masajista profesional. Unas duchas de contrastes en las que suenan trinos de pájaros tropicales (es más gracioso que relajante en realidad), la típica sauna finlandesa y los dos hammans de calor extremo y calor soportable. Personalmente, no volvería, a menos que sea gratis 🙂

Sin embargo, sí que repetiría el brunch, pero sin haber comido los tres días de antes. Acostumbrada a los copiosos brunch de Le Pain Quotidien y La Bidule, no pensé que hubiera algo mejor, más descomunal y extraordinario. Los primeros diez minutos sólo los dedicas en pasearte entre los bufetes y descubrir y adivinar qué alimentos ofrecen.

Hay tanto que te estresas.

Empezando de izquierda a derecha, primero  te encuentras con una mesa de diferentes quesos y panes, al lado una de charcutería, en el centro una enorme mesa con ostras, erizos de mar (si, has leído bien) gambones, diferentes tipos de pescado crudo o ahumado, luego fuentes con carne, mini-cacerolas con raciones de pato confitado o magret de canard, sopas, consomés, verduras, vasitos de cosas que no sé ni lo que son, bandejas con galletas de muchos sabores que van cambiando por nuevas distintas a medida que se van agotando, magdalenas, vinoisseries, frutas…

Detrás y junto al ventanal que da a las antiguas termas de Aix se sitúa la zona de bebidas y al lado una vitrina de repostería con montones de pasteles, Un placer para todos los sentidos.

restaurante L'Orangerie Aix en Provence
La presentación es tan impoluta que te da hasta vergüenza meter mano

Ves todo eso y te agobias al instante, no sabes si empezar por lo salado o lanzarte a las galletas primero y comerte un trozo de salmón después o todo a la vez.

Nos llamó la atención que los comensales acudieran en albornoz al restaurante, ¿Qué por qué? Pues porque son huéspedes del Hotel Aquabella que a la que salen del spa se enchufan un brunch y se quedan tan anchos.

Conclusión: llamarme loca pero es tan estresante ver tanto donde elegir que prefiero un brunch sencillo en el que no me tengo que romper la cabeza pensando que se queda fuera del plato.

Si queréis probarlo:Restaurante Aquabella

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*