Echos de la Vallée du Vent. Homenaje a Miyazaki

Hayao Miyazaki
Si no conoces o ni siquiera te suenan Hayao Miyazaki y el Studio Ghibli (aunque deberías) seguramente hayas oído hablar de la película El Viaje de Chihiro que ganó el Oscar al mejor largometraje de animación en 2002 y hasta es posible que la hayas visto. Esto es sólo por ponerte un ejemplo de las incontables, memorables y magníficas producciones que el célebre director nipón, Hayao Miyazaki (el Walt Disney japonés le llaman) lleva realizando desde hace más de tres décadas.
 
 
La Princesa Mononoke, El Castillo Ambulante, Mi Vecino Totoro, Ponyo en el Acantilado, son algunos de los títulos que han fascinado, fascinan y seguirán fascinando a las audiencias de todas las edades y generaciones a lo largo y ancho del mundo. Historias  fieles al 2D alejadas de los estereotipos occidentales en las que los malos son malísimos sino que  acaban siendo buenos.
 
Si además de conocerle eres fan de sus filmes te encantará saber que hay un grupo de músicos franceses dedicados en cuerpo y alma a homenajear a Miyazaki y al principal compositor de sus bandas sonoras; Joe Hisaishi, dando conciertos por toda Francia en los que interpretan un repertorio de las canciones de diversas películas. Y lo hacen de una manera muy original: delante de una pantalla de cine en la que se proyectan fragmentos de las películas a medida que interpretan  las melodías que acompañan a las mismas. Francamente: emocionante.

 
La semana pasada actuaron en la sala más grande de los cines Cézanne y fue una auténtica suerte enterarnos del concierto ya que apenas había publicidad. Se llaman Neko Light Orchestra y están especializados en versiones musicales de filmes de animación, video juegos, ciencia ficción…La serie de conciertos, homenaje al realizador japonés, lleva por nombre Echos de la Vallée du Vent en honor a la primera producción del estudio de animación japonés (Studio Ghibli) y opera prima también de Hayao Miyazaki.
 
Los artistas, vestidos de riguroso negro y pelucas azul eléctrico fueron interpretando con gracia y maestría nueve composiciones de las mejores producciones del Studio Ghibli transportándonos de nuevo (para aquellos que hemos visto las películas) al universo Miyazaki y haciéndonos desear volver a ver todas y cada una de ellas con la ilusión de siempre.

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