Lavanda, el oro azul de la Provenza 

campo de lavanda
Ha llegado el momento que muchos estábamos esperando: el del florecimiento de la lavanda. Por si no lo sabías, te voy a hacer una revelación: la lavanda es el símbolo, el oro azul y patrimonio natural de la Provenza desde que allá por la Edad Media los habitantes de la región se percatasen de que aquella flor de color violeta e intenso olor tenía más virtudes de las que aparentaba.
 
Desde entonces, bien de manera salvaje o cultivada, la lavanda se ha ido abriendo paso por todo el territorio provenzal  hasta alcanzar su actual fama mundial en forma de enormes y destacados campos violetas que cubren la zona atrayendo a turistas y abejas por igual.
Si te encuentras en la Provenza en verano no debes saltarte esta excursión no sólo por la belleza del paisaje sino por su intenso olor, pasa de la postal y acércate a uno de estos sembrados. Hay tantas  rutas  como quieras en toda la zona, sin embargo, la más cercana desde Aix en Provence y una de las más famosas se encuentra en el célebre Plateau de Valensole, a menos de una hora en coche desde Aix.
El periodo de floración varía en función del año y de la región, por lo general, la lavanda inicia su floración en junio y culmina en agosto, momento en el que comienza su recogida con la que hacen miel, jabón, aceite esencial, colonia y hasta ¡sirope! Si eres admirador de esta flor, estás de suerte.
campos de lavanda
turistas chinos en un campo de lavanda
Has de saber que hay diferentes especies de lavanda que crecen en la Provenza, la más conocida es el lavandín, un híbrido natural entre el espliego y la lavanda que puede llegan a confundirse con esta última por su similar apariencia. Lo diferencian su tallo, que es más largo y un aroma más fuerte, parecido al alcanfor; su esencia se emplea principalmente para usos domésticos como aromatizar la casa o de detergente para la ropa ya que sus propiedades terapéuticas no son tan beneficiosas como las de la lavanda, además, crece hasta los 800 metros de altitud y florece de julio a agosto mientras que la lavanda fina crece a partir de los 600-800 metros y florece desde mayo hasta agosto, su fragancia es más sutil y muy codiciada por los perfumeros franceses, de hecho,  hace falta 130 kg de flores para obtener 1 litro de aceite esencial de lavanda, de ahí que llegara a denominarse “l’or bleu” el oro azul.
 

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