La Diabline, crónica de un atropello anunciado

Diabline
La Diabline es sencillamente un microbús que recorre las calles de Aix en Provence buscando peatones distraídos a los que atropellar. Si, es así. Como es eléctrico no lo oyes, así, uno va tranquilamente paseando por del centro de Aix cuando de repente nota una presencia inquietante a su espalda que anuncia un choque inminente, como si una lavadora gigante estuviese a punto de caerte encima. Y entonces te das media vuelta aterrado para toparte de frente con la dichosa Diabline cargada de viejecitos y/o turistas despistados.
 
Ya que no hay paradas basta con hacerle una señal al conductor para que te deje subir y avisarle para descender. Como un taxi pero más barato y más molón. Ahora bien, todos somos libres de usarla pero hay que ser muy vago para recorrerse el centro de Aix en Diabline. A menos que hayas hecho la compra del mes en los mercados y vengas con 5 kilos de acelgas, un poto de 3 kilos y no puedas con tu alma. Esa excusa es aceptable.
 
La idea de sus creadores era que la usaran trabajadores de Aix en Provence para recorrerse el centro más aprisa, gente que va de compras y los amigos de verbo sentarse, pero a día de hoy los usuarios son ancianos y algún turista que ha confundido el trenecito paseaguiris con el microbús de la Diabline. No se frustres señores, lo importante es que se utilice.
 
Hay tres circuitos: dos salen de la Rotonde y uno de la plaza de Prêcheurs yendo en busca de nuevas víctimas por el centro de Aix en Provence y por los barrios  de Miollis, Mazarin y Sextius que atraviesa por calles estrechas y semi peatonales no accesibles a coches. 
Diabline
Un ticket cuesta 0’50, la tarjeta de 10 viajes vale 4 euros. Aquí tenéis un plano de las líneas:
http://www.la-diabline.fr/circuits_diablines_aix.pdf Pasa cada 10 minutos y circulan todos los días de 8h30 a 19h30 salvo los domingos y festivos; lógico, me imagino a la Diabline pasando por el centro de Aix en pleno domingo…si ya entre diario se tiene que llevar a unos cuantos transeúntes por delante, un festivo se iba a poner fina.
 
Ya digo que el nombre está bien escogido.
 
Los conductores tienen apariencia afable y simpática, pero eso no evita que tu vida corra peligro si tienes una Diabline cerca. En algún punto de su recorrido te colarás en su punto ciego y te comerá. Lo cuento porque sé que algún día me pasará.
 
Lo sé.

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