Restaurante Drôle d’Endroit

Restaurante Drôle d'endroit Aix en Provence
Antes de nada: endroit significa “sitio” y drôle “raro” y “divertido”. No sé con cuál de los dos adjetivos pretendían definir a este lugar pero yo me quedo con raro. 
 
No es un restaurante que uno se encuentre de paso y es que el emplazamiento, lejos de estar a la vista, está más bien escondido, tan escondido que o sabes a dónde vas o no vas, porque además de estar en un callejón oscuro y solitario (callejón y solitario suelen ir juntos) huele a meados. Normal que no tenga terraza.
 
Entonces…¿Por qué es famoso? Pues por sus menús de diseño que lo convierten en la atracción de los paladares más exquisitos y como por estos lares la gente snob abunda… ya está el negocio hecho.
 
Lo original (y lo divertido, pensarán ellos) es que, además de que la carta cambia cada día, allí no se dan cartas de menú, no ¡Ellos están por encima de esas banalidades! Lo que tienen en su lugar son dos mega pizarras (de lo más incómodo) que van moviendo por las mesas con los platos del día escritos en tipografía doctor sans (ininteligibles).

Así, entre que no entiendes la letra ni los ingredientes pues pides al azar. Total, pidas lo que pidas vas a ser el conejillo de indias del cocinero. Porque veréis, me voy a centrar en el servicio de cenas, ellos trabajan así (parto de la observación y la hipótesis, pero os aseguro que tengo fuertes indicios que respaldan mi teoría):
 

Llega el chef

Restaurante Drôle d'endroit
tartar de salmón qué fácilmente cuesta unos 22 euros

al restaurante y dice (traduzco al español) “esta mañana me he despertado con ganas de mezclar chocolate con gambas” y el experimento se pone en marcha. Sabe que atraerá comensales porque el lugar es “mono” por dentro (por fuera ya sabemos que no). Además, tienen un baño estrafalario con un espejo cero funcional porque apenas te ves, pero mola porque lo ha diseñado pepito nosequién en hierro forjado (o lo que sea) y eso gusta mucho.

La otra noche probé un “nosequé de piña con cacao y gambas” todo junto y revuelto my escueto…que estaba bueno, pero tras fijarme y catar otros platos (todos exquisitos) sentí como si estuviera en un local de comida para modernos: comes poco y pagas mucho.
 
Las fotos las podéis ver en el propio sitio: http://www.droledesite.fr/photos/ Esta es de su web:
 
Los camareros, por su parte, son muy simpáticos. (Una de las camareras habla español así que  os puede ayudar con las traducciones y las reservas telefónicas) pero trabajar… a ellos lo que les va es hablar. No pienses en conseguir una mesa más tarde de las 21h, ni reservando días antes. Si te presentas cualquier día por la noche y pides mesa, poco importa que haya medio restaurante vacío, no hay sitio para ti.
 
Recién servido el postre se tiran en la primera silla vacía y a descansar. No se van a desvivir en atenderos, creedme, la última vez que estuve se rompió mi silla y me tiré de pie en medio del restaurante ni se sabe esperando a que me trajeran una de repuesto. Tuve que decírselo a dos camareros. Tan centrados estaban ellos sirviéndonos la comida que seguían sin reparar en que la comensal no podría comérsela a menos que le dieran una silla en la que sentarse.
 
Pero es una anécdota sin importancia.
 
Lo que sí merece mención es el soporífero calor que hace: la primera vez que fui era febrero, y achaqué el calor a algún problemita con el aire, la segunda fue en abril y ya cuando empecé a sudar me dije que no hacía faltar volver en junio. 
 
Lo siento por los fans, pero no es lo mío.
Bon appétit!

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*