Piscina Yves Blanc en Aix en Provence

Piscina Yves Blanc Aix en Provence
Actualmente la Piscina Yves Blanc se encuentra cerrada por remodelación de sus instalaciones. Abrirá a mediados-finales de 2018.
Hablemos de la Piscina Yves Blanc. ¿Por dónde empezar? :
 – Horarios: son muchos y diversos, los miráis aquí si estáis interesados, aunque puede que te presentes y esté cerrada. La mejor franja horaria  para ir a la piscina es entre las 12h y las 15h, coincidiendo con el horario de comida francés y el reposo post-déjeuner. Tampoco es una ciencia exacta ya que hay días que te presentas a las 13h y hay más gente que en Benidorm en agosto, pero siempre es mejor que ir por la tarde o en fin de semana.
– La piscina: bien situada, cerca del centro, con varias líneas de autobús, parking, lugar para dejar las bicis sin que te las roben, etc. Yo voy a pie.Al ser olímpica (50 metros de largo) te permite entrenarte aprovechando bien cada largo. Hay material para usar libremente como tablas. También hay taquillas con y sin código, por si no tienes candado o eres de los que pierden las llaves. Así que estupendamente.

Reglamento: esta es la parte más “tensa” (por no hablar mal); está prohibido ducharse “à poil”, es decir: en bolas. Yo lo descubrí tras semanas bañándome como mi madre me trajo al mundo y que una señora del personal me advirtiera escandalizada de que tenía que ponerme el bañador. ¿En serio? Pues sí. Desde entonces la ducha tras la piscina no es lo mismo que antes, aunque reconozco que me suelo saltar las normas cuando hay poca gente.
Para los chicos: no pueden (ni en esta ni en ninguna otra piscina de Francia) ir en bermudas. Aquí te pones slip o boxer ajustado o no entras. C’est la vie.
Tipos de bañistas: Te aconsejo leer este post.
Piscina Yves Blanc Aix en Provence
Interior de la Piscina Yves Blanc

Precios: una entrada libre te cuesta 2’80 euros. El abono de 10 entradas 22 euros, por lo que evidentemente compensa si vas a tener la sana costumbre de acudir.

Temperatura: los bañistas nos alegramos mucho de que tirarse a la piscina no suponga un ataque cardíaco. El contraste es mínimo. No como esas piscinas de corrientes de agua del polo norte por un extremo mezcladas con meados del infierno del otro, que te lanzan a hacerte largos como un poseso sólo por alejarte de los bordillos.

Vestuarios: son bastante viejunos, pero tampoco vamos a exigirles lujo para los precios que tienen, lo importante es que los secadores funcionan bien, hay espejos y las cabinas son privadas.

Personal: hay un detalle sobre los trabajadores de la piscina y es que he llegado a la conclusión de que hablan un dialecto del francés. En serio, soy incapaz de entender lo que dicen, ya no digo entre ellos, si no cuando alguna vez se han dirigido a mí, mi cerebro no ha conseguido dar sentido a ni una sola palabra. Es como si hablaran una variedad de motumbu del África profunda con una jerga de alguna lengua eslava, todo junto. No, no es argot marsellés es “piscino”, eso es.

¡Buen baño!

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