Piscina Yves Blanc: Tipos de bañistas

Piscina Yves Blanc Aix en Provence Tipos de bañistas
Antes de nada he de hacer una aclaración: ser capaz de desplazarse en el agua no es nadar, chapotear no es nadar, tampoco lo es sumergirse y patalear para mantenerse a flote.
 
He aquí mi catálogo de bañistas:
 
En general son TERRIBLES por estos lares (qué ganas de decirlo y qué a gusto me quedo). Al igual que cuando conducen, adelantan sin mirar, son imprudentes y provocan accidentes.
 
Sé muy bien lo que digo. Les importa poco si viene otro de frente cuando hacen un adelantamiento, “donde caben 2 caben 3” pensarán. El caso es que el otro día hicieron  un adelantamiento dos nadadores en direcciones distintas (sin mirar, claro), así que en un momento dado, éramos cuatro en la calle y pasó lo que tenía que pasar: ostiazo de cabezas. Lo fuerte es que los dos pensaban que el otro tenía la culpa por no mirar cuando ninguno de los dos había mirado. Alucinante lo de esta gente.

Están los dueños del bordillo, esos que sólo van a la piscina a remojarse un poco, a hacerse un largo cada 15min por aquello de no quedarse fríos y a casa. Estos son los más molestos, primero porque no te dejan hacer virajes cuando llegas a la pared, segundo porque hay una subespecie de estos “Lords of the bordillo” que están programados para salir cuando tu acabas   de llegar jodiéndote igualmente el viraje y por tanto, la continuidad del nado. Es algo que nunca llegaré a entender por más que le he dado vueltas. 
Los robatablas: al principio quise ser una buena bañista y dar ejemplo de buen hacer cogiendo mi propia tabla antes de meterme al agua. Más tarde, cuando iba a hacer uso de ella había desaparecido. Y así hasta que descubrí que como nadie se molesta en devolverlas a su lugar, todas acaban por los suelos sin dueño.Así que ya opto por meterme a nadar y cuando quiera una ya la busco por ahí y se la cojo a quien sea.
Los modelos otoño/invierno/primavera/verano cuyo objetivo es lucir el palmito y que veas lo buenorros o buenorras que están y lo bien que les queda el bañador. Ellos no van a nadar, con quedarse sentad@s en el bordillo para que se les vea bien tienen suficiente.
 
El recién puesto a dieta y cargado de buenos propósitos. Se les reconoce fácil: bañador nuevo y grasa por doquier. Duran unas dos semanas antes de tirar la toalla y no volver a la piscina.

Las habladoras: su estilo es tabla, ese que les permite ir en parejas con la cabeza fuera para poder ir cotorreando mientras se hacen largos.

Los niños cansinos: en lugar de estar en clase vienen a echar unas horas a la piscina, lanzándose en bomba, haciéndose aguadillas, en definitiva, tocándonos la moral a los demás.
El velocista: el peligro del agua, sale disparado cual rayo acuático sin importarle quien tenga delante y cuantas vidas tenga que poner en peligro para alcanzar el bordillo opuesto. Con estos más te vale sumergirte o pasarte a la calle contigua. La de golpes que me habré llevado. No pienses que te van a pedir perdón por darte un zarpazo, con eso te quedas.
 
Los lentorros del “d-espacio”: estos si que no tienen ninguna prisa por llegar al otro extremo, están diseñados para ser adelantados o sacarte de las casillas. Te obligan a frenar y a esperar a que avancen o a adelantarles. 
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Por eso, ya decía en el anterior post, que lo mejor es evitarlos a todos yendo entre, está vez seré más precisa, las 13h y las 15h.

 

¡Buen baño!

 

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