IronMan Aix en Provence

IronMan Aix en Provence
Dicen que la región de Aix es el paraíso de los triatletas dadas las numerosas competiciones deportivas que acontecen cada mes. No es para menos, entre pitos y flautas si no es una prueba de atletismo, es una carrera de ciclismo, un campeonato de tennis o artes marciales, todo vale, la cuestión es hacer deporte. Así están, en serio, se les ve lozanos y atléticos, os sorprenderéis porque en Aix no hay gordos (bueno, en la piscina unos cuantos). Aquí la gente se cuida muchísimo, siempre a punto para subir a la pasarela.
 
Así que hacerse una carrerilla de estas es sólo una parte de su operación bikini, claro:

Un IronMan, además del superhéore de Marvel, consiste en varias pruebas de triatlón. A saber; natación, bici y atletismo.
 
En concreto, la prueba del domingo pasado en Aix (18 de mayo) fue la versión 70.3 llamada medio Ironman consistente en nadar 1900 metros, montar 90 km en bici y correr 21km. Me fatiga pensar en como ha de ser un Ironman completo.
 
La salida se inició a las 7h40 en el Lago de Peyrolles, nada mejor para un domingo a primera hora que meterse en las frías aguas de un lago en mayo. Tras el chapuzón,  los iron men y women continuaron su itinerario en bici hasta Aix por una ruta de 90 km (que si vienen directos no son más de 20km, pero es que unas piernas tonificadas requieren unos cuantos miles de pedaleos, no vayan a quedarse flácidas, ellas).
 
Para finalizar el paseito dominical, ya llegados a Aix se dieron 4 buenas vueltas al parque de la Torse de 5’2km cada una para apreciar bien el paisaje sin saltarse un detalle y los que sobrevivieron enfilaron hacia la Rotonde donde les aguardaba la final, las banderas, los refrigerios, las chicas guapas y todos los admiradores de tamaña proeza.
 
El ganador masculino, un joven aixois que aún sigue vivo, se hizo el recorrido en 3h58 min. 
Entre las mujeres, la ganadora fue una francesa con un tiempo de 4h27. Aunque no faltaron participantes de múltiples nacionalidades. Bélgica, España, Nueva Zelanda… mira que venirse desde tan lejos para pegarse esas palizas y encima pagar por ello.
 
En fin, cada uno con sus aficiones. Lo malo es que tras ver a estas fieras del músculo luego te haces 1 hora de deporte y te crees fuerte cuando en el fondo sabes eres un vagoncio…

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