Pavillon Vendôme, el capricho de Aix en Provence

Pavillon Vendôme
Descubrir el Pavillon Vendôme y sus jardines de corte francés ha sido una de las mayores sorpresas en mis paseos por Aix en Provence. Primero porque no esperas que entre las estrechas y sosas calles que lo rodean vayas a toparte con algo tan pomposo y segundo porque las imágenes no hacen juicio a la realidad; en vivo yen directo es mucho más impresionante.
 
Al no situarse en un emplazamiento  céntrico, el Pavillon Vendôme no está masificado de turistas como otras zonas, lo que permite pasar un rato agradable en sus jardines  leyendo un libro,  charlando con un amigo o simplemente tomando el sol sin ningún bullicio. En realidad está prohibido tumbarse en el césped, pero es llegar el calorcito de marzo y encontrarte a más de una con toalla y bronceador en mano tostándose sobre la hierba. Eso sí, cuidado con el guardián de los jardines porque tiene  muy mala leche. 
Siempre te quedarán los bancos.
El majestuoso edificio viene del Gran Siglo francés concretamente (XVII) y se trata de un capricho, conocido como folie en francés (locura, extravagancia) que es una construcción en un jardín,  más decorativa que funcional, llamada también “edificio incomprendido”. En este caso, si se comprende el motivo:
Jardines del pavillon vendôme
Resulta que Louis Mercoeur, duque de Vendôme, enamorado de Lucrèce de Forbin llamada “la bella de Canet” y no pudiendo casarse con ella por un culebrón que te resumo en que “al rey Luis XIV no le convenía” decidió, para tener lugar en el que dar rienda suelta a su pasión, construir este capricho en forma de pabellón al que decoró con los tres órdenes clásicos (dórico, jónico y corintio) y esculturas de atlantes de estilo barroco. Imagino que lo de emplear atlantes para decorar puertas tenía que estar de moda por aquella época pues no paro de verlos en montones de edificios de la zona.
Está claro que el señor Mercoeur tenía ganas de la señorita de Forbin, pero vaya, que podría haberse edificado algo más modesto.
Más tarde, en 1906, un tal Henri Dolber compró, restauró y amuebló el Pavillon Vendôme para legarlo a la ciudad de Aix en Provence a su muerte en forma de museo. Desde 1990 el pabellón alberga numerosas exposiciones de arte moderno y contemporáneo, yo he estado una vez dentro y me dio grima.
Por cierto, es uno de los sitios preferidos de los aixois para hacerse sus fotos de boda.
Se accede por la calle Célony 32 o la calle de la Molle 13.

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