La Plaza de las Albertas y sus balcones fálicos

Plaza de las Albertas
Si me preguntan por mis sitios favoritos en Aix en Provence, una de las respuesta será sin duda la Plaza de las Albertas, que junto con la plaza de Los Cuatro Delfines son mis dos plazas preferidas y de visita obligada cuando uno pasa por Aix.
Lo que a mi parecer le hace especial es que pese a que el paso del tiempo haya erosionado y ennegrecido las fachadas y la fuente, todo el conjunto sigue conservando la belleza y majestuosidad de la época en la que fue construida.
El nombre de la plaza  viene de una de las familias más importantes de Aix en Provence, Los Albertas, de origen italiano. Primero el marqués Henry Reynaud d’Albertas compró una de las casas que bordean la actual plaza, años después adquirió el resto de las propiedades y finalmente su hijo Jean-Baptise hizo construir lPlaza de las Albertasa plaza al estilo de las plazas reales parisinas entre 1735 y 1741. La fuente que impera el centro no llegó hasta 1912 y pese a los dos siglos de diferencia, se integra perfectamente en la plaza.
A día de hoy, la Plaza de las Albertas es punto de reunión de pintores, estudiantes que se sientan a comer cuando acompaña el tiempo, también se ven botellones de vez en cuando para desgracia de los habitantes, se dan conciertos y sobre todo siempre hay alguien haciendo fotos. Esa mezcla de aspecto decadente y esplendor de lo antiguo, con su evidente carga de recuerdos la convierten en irremediablemente magnética. Si pasas de noche, verás que la luz dorada de los focos que la iluminan la hace más mágica aún.
Una anécdota de la plaza es que si nos fijamos en el diseño del hierro forjado de los balcones no hay que tener una sobrada imaginación para distinguir formas fálicas en cada uno. Nadie ha sabido explicar con certeza el origen; algunos dicen que se trata de un broma del forjador del hierro, una coincidencia en la manera de forjar, una vía de expresar las ideas libertinas de la época, otros afirman que servían para anunciar la presencia de burdeles en la plaza o que incluso en su renovación se decidió hacer un guiño a lo que había sido antaño…
En todo caso, también se pueden ver balcones fálicos en el vecino Hôtel Boyer d’Eguilles, en el Hôtel Caumont de la rue Josseph Cabassol o en el Pavillon Vendôme, rue de la Molle.
Se encuentra en la rue Espariat, frente a la rue Aude.

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